Mostrando entradas con la etiqueta Taladro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Taladro. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de abril de 2009

El regalo perfecto


Cuando para mi cumpleaños mi mamá, que nunca le acierta con los regalos, me preguntó qué quería de regalo, su cara se deformó ante mi pedido.

Mi respuesta fue automática: “Quiero un taladro!!!”.

Mamá no podía entender semejante pedido de su hija, ella esperaba que le pidiera algo de ropa, o una cartera, o un par de zapatos… no se, algo más convencional.

De más está decir que jamás recibí el regalo que quería, terminó comprándome un perfume.

Y yo sigo queriendo mi taladro… quiero poder hacer agujeros en mi casa cuando me plazca, sin tener la necesidad de implorarle a algún amigo piadoso y quiero dejar de sentir que necesito un novio para que me solucione todas esas cosas.

El taladro, para mí, resume la independencia femenina más absoluta. Lo experimenté el día que mi amiga Nati me prestó el suyo y lo usé solita, sin la ayuda de nadie. Fue justo en ese momento en el que me di cuenta de que me las puedo arreglar sola, yo que no sabía ni cambiar un cuerito cuando me perdía la canilla, pude colgar la repisita de la cocina, y la grillita del baño para poner el champú, acondicionador y todos los brevajes que me pongo en la cabeza, para hacer que mi pelo no sea una maraña impenetrable.

El día que usé el taladro, me sentí invencible, realizada.

Sí, quiero un taladro... y qué?... creo que no es mucho pedir, no?